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     1920 - 1957     


Por: Omar Martínez Benavides

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La dificultad que entraña encontrar datos fidedignos de la vida de genaro salinas hace casi imposible construir, con los escasos datos, una biografia amplia, profunda y real. Hay tantas cosas que se han dicho e inventado en torno a su persona que es dificil saber hasta donde es realidad y es ficcion de tan polemico personaje.  A caso es el “olvido” quien ha hecho que desaparezcan los vestigios historicos de tan glorioso tenor o en el desinteres oficial por promover su figura. El silecio de su familia y la indiferencia de los medios.

Asi que trataremos de resumir en una breve biografia la vida y obra del mas grande tenor que haya dado la patria mexicana.

Genaro salinas nacio en el barrio “el cascajal” en la ciudad de tampico, tamaulipas, en 1920. Sus padres fueron: don narciso salinas y doña concepcion cardona.

Siendo un niño sus padres se trasladaron a Torreon, Coahuila, donde don Narciso y el entonces niño Genaro, trabajaban en el mercado de la ciudad, en donde Genaro traba amistad con muchos niños y jovenes de aquel lugar, y en donde todavia es recordado por algunos ancianos. Esto fue a finales de los años 20´s, según nos refiere el Sr. Leobardo Flores de Obregon, Sonora, quien tuvo el placer de conocerlo.

Regresa con su madre a Tampico a principios de los 30´s. Y se radican en la vivienda ubicada en la calle Diaz Mirón No.406, muy cerca del Hotel “Impala”.

Vivian en la escasez economica lo que obligaba a su madre a lavar ajeno, para poder sostenerse. Entonces Genaro siendo un adolescente se emplea en el puerto como “alijador” y depues en la ostioneria “la dluvial” propiedad de don Andrés Araujo para así ayudar a la economia familiar.

Desde joven se aficiona al canto y se da cuenta que posee dotes extraordinarias para el canto, por la tesitura y potencia de su voz. Asi que decide inscribirse en la academia de canto “Giadam” ahí en Tampico, donde recibe su pirmera instrucción musical. En 1939, debuta en un concurso de aficionados organizado por la estación de radio XESs (propiedad de don Clemente Serna Martinez) y obtiene el primer lugar y según nos ralato don pedro valdez ordoñez (q.e.p.d.) El premio en metalico que consiguio lo utilizo para enterrar a su madre doña concepcion, quien murio en esos dias.

En marzo de 1940, contrae matrimonio con Maria de la Luz Herrera Razo con quien procreó dos hijos: Genarito y Concepción.

Cantó en el teatro “Palma” de Tampico, propiedad del empresario “El Chato” Guerra quien lo invita a ir al D.F. Pues reconoce que tiene extraordinarias y poco comunes facultades para ser un gran cantante. Llega a México a fines del 39 y debuta en el teatro “Lírico” del “Panzón” Soto, donde tuvo un éxito importante.

Como aún era muy joven y tenia algunas dificultades para abordar las entradas y salidas con las orquestas, decide, tomar cursos de vocalización y ejecución musical, en la escuela de canto que tenía el compositor Mario Molina Montes, enfrente de la XEW.

En 1941 se va con su esposa Maria de la Luz Herrera a radicar a la Cd. de México. Se instaló en el departamento no. 1 de la calle Velásquez de León 109. para posteriormente en 1943, mudarse a un edificio de departamentos en la calle Márquez Sterling, donde Vivian artistas como Ma. Antonieta Pons, el Negro Peregrino, etc.

Empieza a grabar para RCA a partir de 1941, con las orquestas de Rafael de Paz, Miguel Ángel Pazos y Absalón Pérez, con lo cual obtuvo resonantes éxitos discográficos como: “La Número Cien”, “Aquella Tarde”, “Volverás”, “Callecita”, “Amor Siboney”, etc.

Graba para Peerles de 1942 a 1943 con la orquesta de Juan S. Garrido éxitos muy importantes como: “Un Secreto”, “Silverio”, “Tuya”, “Esta Noche de Amor”; “Adiós para siempre”; “Al Fin” y “Resignación”.

Bajo el patrocinio del empresario “El Chato Guerra”, actúa en famosos centros nocturnos como el “Waikiki” y el “Folis”. Y estrena el bolero de Gabriel Ruiz “Adiós para siempre” en el bar “Ciros” del Hotel Reforma, donde lo presenta don Luis M. Farias.

En 1945 emprende una gira por la Habana, Cuba, acompañado de su concuño y representante don Miguel Martines Rendón y se presenta con gran éxito en el famoso cabaret “Copacabana”. Ahí conoce a la cantante de tango, Maria Elena Tortolero, mejor conocida como Malena de Toledo. Se relaciona sentimentalmente con ella y viajan a Buenos Aires, donde se establecen a partir de 1946. 

A partir de 1946, desarrolla una meteórica carrera de éxitos en Sudamérica, haciendo giras triunfales por Colombia, Chile, Venezuela y Perú. Donde graba para el sello “Odeón” acompañado por las orquestas de Don Américo y sus Caribes; Claudio Forbac y Víctor Lister. De esta época son los éxitos: “Celos”, “Así”, “Traicionera”, “Tu Desesperación”, “Una Noche”, “Si tu Vuelves a Mi”, “Conozco a los Dos”, “Ansiedad”, “Vida de mi Vida”, “Noviecita”, etc.

Regresa a México a principios de 1953 a invitación de la R.C.A. para grabar una serie de temas del folclor sudamericano, tales como “mis noches sin ti” con el mariachi pulido y el sexteto “Fantasía”; “Mi Dicha Lejana”; “Jugando”, “Soy Marinero” (con el Mariachi Vargas) y “A la Orilla de un Palmar”.

Permanecerá en México hasta principios de 1957, cuando, victima del bloqueo de su carrera por parte de personajes siniestros del medio, quienes por envidia le impiden su pleno desarrollo, y resuelve salir de nuevo del país.

Presionado por las circunstancias adversas y a invitación de su amigo el tenor venezolano Alfredo Sadel y del cantante Daniel Santos que radicaba ya en Caracas. El destino trágico y su final fue sellado al aceptar aquella invitación. Arriba a caracas a principios de 1957 y empieza a trabajar en cabarets y centros nocturnos de la ciudad con poco éxito. Los años y la vida desordenada que llevaba hicieron mella en la voz y la salud del “Tenor de la Voz de Oro”. La afición a la “bebida” y a la “vigilia” hicieron su trabajo; menguando su capacidad interpretativa, de la mejor de las voces posibles voz que la naturaleza haya creado.

El 28 de abril de 1957, trece días después de la muerte del popular cantante e ídolo cinematográfico mexicano “Pedro Infante”, Genaro fue asesinado, víctima de la cerrazón de una dictadura aciaga y nefasta que gobernaba Venezuela. Policías de la seguridad nacional al mando del torturador Silvio Sanz acabaron con la vida de la estrella más refulgente del firmamento musical de México y de América latina. La causa del crimen la achacaron a la relación de Genaro con una antigua amiga sentimental, llama Zoe Ducos, quien era en ese momento la esposa del “terrible” jefe de la Policía Nacional.

La noticia paso totalmente desapercibida en los medios nacionales, porque todos hablaban solamente de la trágica muerte de Pedro Infante. Y el crimen del “ruiseñor tampiqueño” quedo impune. El gobierno mexicano, no hizo ni siquiera una nota diplomática de repudio al cobarde asesinato.

Maria Elena Tortolero viajó a Caracas y recogió los restos del “Tenor de la Voz de Oro” para darle sepultura en el “Panteón de los Artistas” en Buenos Aires. Los gastos de los funerales y traslado fueron cubiertos por Alfredo Sadel.

Hoy a los 51 años de su desaparición se hace necesario rescatar la historia y la obra de quien tanto lustre dio a Tamaulipas y a México. Hoy es preciso que las autoridades de la cultura en Tamaulipas, su tierra natal, y de México le rindan el justo homenaje y reconocimiento a tan grande personaje.

Autor: Omar Benavides Martínez

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